En
pocos lugares se produce una
visión tan espectacular
como en este rincón granadino
en el que tanto el blanco casco
urbano presidido por la Peña
como los parajes naturales ofrecen
una panorámica tan sugestiva,
ya sea por separado o, sobre
todo, en la simbiosis de ambos.
Será la trilogía
peña-río-sierra,
la que defina este impresionante
testimonio. Castril, al igual
que el resto de municipios de
la comarca de Huéscar
conserva un importante número
de yacimientos que, a lo largo
de todo el valle del río
Castril, dan cuenta del paso
de distintas culturas.
Durante
la época romana Castril
fue cortijada, que durante el
periodo almohade se transformó
encastilloroquerocon el nombre
de Qastalla.
Entre 1319 y 1489 fue pasando
de moros a cristianos en varias
ocasiones hasta su rendición
a los Reyes Católicos.
En 1490 la casa de Zafra regentada
por Don Hernando de Zafra adquiere
el señorío de
Castril y una Carta Puebla para
repoblar el lugar, naciendo
así Castril.
El castillo roquero que corona
la peña y las pocas
viviendas adosadas al mismo
se rodean de nuevas edificaciones
donde se asientan nuevos pobladores
castellanos. La formación
urbanística de este
pueblo y su conservación
dio lugar a que en 1982 Castril
fuese declarado Conjunto Histórico-Artístico.
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