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Aunque
muy reconstruida en la actualidad,
es la más antigua de
las erigidas en Orce. Situada
a la orilla del camino real,
debió de sustituir
algún morabito árabe,
cristianizado y rebautizado
después de la Reconquista,
bajo la advocación
de San Sebastián.
En su primera época
era cuidada por un ermitaño
que vivía en su interior.
En el S. XVIII el pequeño
edificio fue reconstruido,
tomando la forma que hoy presenta:
planta cuadrangular, con cubierta
a cuatro aguas y poderosos
contrafuertes en sus fachadas.
Albergó una hermosa
talla de San Sebastián,
desaparecida en la Guerra
Civil de 1936 a 1939. Desde
donde está situada
se contempla una de las vistas
más hermosas de la
villa.
Se horna a este santo los
días 18, 19, y 20 de
enero, siendo una de las fiestas
más arraigadas.
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