Jalonado
de frondosos plataneros y
otros árboles, encontramos
en él una fuente de
cuatro caños, donde
beber un trago de agua fresca.
El paseo se levantó
sobre el cauce de un arroyo
hoy desviado y cubierto, que
representó el límite
del casco urbano hasta del
siglo XVIII.
En la ribera opuesta se encontraban
inicialmente el cementerio
árabe, y posteriormente,
el camposanto cristiano.
Más
arriba del paseo existe otra
fuente algo venida a menos,
tanto por el número
de caños (sólo
dos) como por su caudal casi
exiguo.
Esta fuente fue urbanizada
por el Ayuntamiento en 1915,
según consta en la
lápida existente.
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