(Punteado
en Rosa en
el plano)
El
pueblo de
Castilléjar
está
delimitado
por el perímetro
de un promontorio
que se eleva
en la encrucijada
de 2 ríos:
el Río
Guardal y
el Río
Galera. Su
especial urbanismo
procede de
la ocupación,
inicialmente
defensiva,
de la cima
del promontorio,
que se ha
ido derramando
por sus laderas,
salvando el
precipicio
de una de
sus vertientes.
Presenta igualmente
un peculiar
trazado vial,
curvo y sinuoso,
testimonio
de las numerosas
eras de trillar
que antaño
salpicaban
el promontorio
y de las que
quedan unos
pocos ejemplares.
La mayoría
de sus viviendas
tienen la
particularidad
de haber sido
excavadas,
total o parcialmente,
al abrigo
de este montículo,
lo que convierte
a Castilléjar
en uno de
los pueblos
con mayor
proporción
de casas-cuevas.
El
circuito comienza
en la Calle
del Agua,
ante el edificio
que en un
futuro próximo
albergará
el Ecomuseo
y la Oficina
Municipal
de Turismo,
y todo su
recorrido
se encuentra
señalizado
mediante placas
de cerámica
de color rojo.
El primer
tramo transcurre
por el centro,
núcleo
de la actividad
comercial
y social del
pueblo. Tras
ascender por
la Calle de
la Iglesia,
construida
en el siglo
XVII sobre
los restos
de una antigua
fortaleza,
y pasar por
la Calle Mayor
y la Calle
Huéscar,
llega a la
Plaza de la
Constitución
y a la Calle
4 Esquinas,
dónde
se encuentra
el actual
Ayuntamiento.
A
continuación
cruza el barrio
de las Eras
Bajas, y desciende
hasta el Puntal
de San Juan,
una zona de
casas-cuevas
que domina
el punto de
confluencia
de los 2 ríos.
Volviendo
de nuevo hacia
el centro
bordea la
vega y la
hermosa zona
de Badlands
(unas extensiones
semidesérticas
de gran valor
medioambiental)
situados al
otro lado
de la carretera.
Posteriormente
desemboca
en la Plaza
Mayor, una
agradable
plaza que
antiguamente
albergó
al Ayuntamiento.
El
recorrido
prosigue por
una zona de
reciente construcción
dónde
se encuentra
el edificio
del teatro,
cruza la Calle
Huéscar,
y zigzaguea
entre las
casas-cuevas
del Barrio
del Saliente.
Seguidamente
desciende
hasta el monumento
de la torre,
cerámica
que representa
y da la bienvenida
a la localidad.
Sube de nuevo
por pintorescas
barriadas
de casas-cuevas,
hasta culminar
el punto más
alto del pueblo
en el Barrio
de la Peña.
Posteriormente
rodea el Cerro
de la Cruz,
magnífico
ejemplo del
urbanismo
troglodítico
puesto que
en él
se superponen
hasta 4 niveles
de casas-cuevas.
Desciende
por una empinada
vereda que
baja casi
hasta el lecho
del río,
y de nuevo,
sobre piso
de asfalto,
sube hasta
alcanzar el
Barrio de
las Eras Altas,
dónde
se encuentra
un mirador
que ofrece
una hermosísima
panorámica
sobre la vega
del Río
Guardal y
el Cerro del
Cubo, una
elevación
que con sus
1368m domina
la totalidad
del municipio.
El
circuito finaliza
recorriendo
los apacibles
callejones
del Barrio
de San Marco,
al cobijo
de las pulcras
fachadas de
sus casas-cuevas.
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