(Punteado
en Rosa en
el plano)
Castril
de la Peña
es una pequeña
población
serrana de
especial encanto.
Abrigada por
la Peña,
un abrupto
promontorio
rocoso que
conserva vestigios
de una antigua
fortaleza
medieval.
Mantiene un
estado de
conservación
envidiable
que ha permitido
su catalogación
como "Conjunto
de Interés
Histórico
Artístico".
Su circuito
urbano incluye
2 tramos que
comienzan
en la Plaza
del Árbol
Gordo, una
hermosa plaza
empedrada
y presidida
por la sede
del Centro
José
Saramago.
El
primero da
la vuelta
a "La
Villa",
un pequeño
barrio de
casas arrimadas
al pie de
la Peña.
Pasa por el
Arco de la
Puerta del
Sol y por
la Iglesia,
una construcción
del siglo
XVI, hasta
alcanzar los
apacibles
Jardines de
la Lonja,
desde dónde
el visitante
tiene la posibilidad
de subir hasta
lo más
alto de la
Peña
para gozar
de un punto
de vista absolutamente
grandioso.
El
segundo tramo
se encamina
hasta la Plaza
del Cantón,
una simpática
plazoleta
que domina
el tupido
Barrio del
Hondo, de
origen musulmán.
Tras recorrer
sus viejas
callejuelas,
la ruta desemboca
en el Camino
de la Fábrica,
una bonita
senda que
desciende
hasta alcanzar
la orilla
del Río
Castril, justo
ante las puertas
de una honda
y espectacular
garganta,
franqueada
por una pasarela
de madera,
cuya caminata
es objeto
de una famosa
excursión
en Castril:
"La Cerrada".
Después
de atravesar
el "Parque
de la Arboleda
Perdida",
un agradable
recinto ajardinado
que durante
la época
estival alberga
una variada
oferta cultural,
el circuito
asciende por
las empinadas
escaleras
de la Cuesta
del Río
hasta alcanzar
de nuevo el
casco histórico.
Pasando por
el Arco del
Carmen, irrumpe
en la plaza
mas transcurrida
de la localidad,
la Plaza Hernando
de Zafra,
que mediante
una sorprendente
transformación
se convierte
cada mes de
Octubre en
el original
escenario
de las fiestas
taurinas.
Desde la plaza,
el recorrido
pasa por la
Casa de Don
Hernando de
Zafra, del
siglo XVII,
y corona su
punto más
álgido
en los Corralazos,
una tranquila
zona rodeada
de jardines
y huertas.
Por
último,
el circuito
transcurre
a través
de pequeños
callejones,
como la Calle
Parras y la
Calle Baza
dónde
cada rincón
sorprende
y embruja
al visitante,
hasta regresar
de nuevo a
la Plaza del
Árbol
Gordo, referida
al viejo y
emblemático
ejemplar que
cobijó
hasta los
años
60 en que
fue talado.
Actualmente,
en su lugar,
se ha plantado
un hermoso
olivo, árbol
muy ligado
a la tradición
de Castril,
y a su ancestral
industria
del aceite.
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