(Punteado
en Rosa en
el plano)
Este
circuito comienza
en la Plaza
de la Iglesia
de Santa María,
un magnífico
templo del
siglo XVI
de estilo
gótico-renacentista.
En su inicio
pasa ante
el edificio
del Ayuntamiento
Viejo, que
hoy alberga
distintos
servicios
municipales
y las instalaciones
del futuro
Museo, y recorre
la Calle Ramón
y Cajal hasta
llegar a la
Plaza de la
Constitución,
antiguo centro
neurálgico
de la localidad.
Posteriormente
se dirige
hacia la zona
mas antigua
del pueblo
a través
de la escalonada
Calle Sánchez
Canovas y
de la Calle
Carasol, en
un tupido
entramado
de casas encaladas
y zocalones
grises, entre
las que destaca,
hacia la mitad
de la Calle
Cinto Baja,
la hermosa
Casa de los
Patiños,
un edificio
señorial
del siglo
XVI, con un
patio interior
rodeado por
una interesante
galería
de madera
y balaustrada
de estilo
castellano.
Tras
recorrer la
Calle Juan
Morenilla
(conocida
también
como "Calle
de los Caballos"),
se accede
a la Plaza
de San Antón,
alrededor
de la cual
se sospecha
que se desarrolló
la urbe inicialmente.
Esta plaza
alberga una
ermita donde
cada 27 de
diciembre,
la hermandad
de las Ánimas
celebra sus
curiosos bailes
tradicionales:
los bailes
de Cascaborras
e Inocentes.
El
recorrido
continúa,
zigzagueando
entre callejones,
hasta la salida
de Las Viñas,
y tras cruzar
el viejo Barrio
de San Gregorio
llega a la
Plaza de España,
que mantiene
su aspecto
señorial
gracias a
los notables
edificios
levantados
a principios
del siglo
XX que aún
se conservan,
y que fueron
construidos
en su día
por familias
adineradas
del pueblo.
Posteriormente
rodea la Iglesia
tomando la
Calle del
Coronel Capaz
(también
conocida como
Calle del
Hielo, debido
a las inclemencias
invernales
de la localidad),
donde se encuentra
un interesante
edificio del
inicio del
siglo XIX,
la Casa de
los González
Olivares,
que posee
una balconada
privada sobre
el altar mayor
de la vecina
Iglesia.
La
última
parte del
circuito asciende
la Calle Barroeta
(conocida
también
como "Calle
de Abajo"),
que hasta
los años
80 fue la
carretera
que unía
a Huéscar
con Murcia.
Pasa a continuación
por la Plaza
de Cristo
Rey, el actual
centro mercantil
de la localidad.
Finalmente
vuelve hacia
su punto inicial
por el Paseo
de las Santas
Mártires
(Santa Alodía
y Santa Nunilón,
las dos patronas
de la villa),
la comercial
Calle Juan
Carlos I,
y la peatonal
Calle Juan
José
Clemente.
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