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  CIRCUITO URBANO DE HUÉSCAR
 

 

(Punteado en Rosa en el plano)

Huéscar es una ciudad agazapada en sí misma, que a lo largo de los siglos ha desarrollado un carácter peculiar y autóctono, definido por su miscelánea historia, su localización geográfica andaluza-murciana, sus costumbres y tradiciones navarro-aragonesas, su pertenencia a la casa de Alba hasta la desaparición de los señoríos en el siglo XIX, y a la jurisdicción eclesiástica del Arzobispado de Toledo hasta 1954.

Adentrarse en el pueblo es descubrir rincones llenos de tradición. Casas donde su blasón y soledad delatan tiempos pasados de esplendor. Largas calles nacidas a la vera de las cañadas y el Camino Real de Granada a Valencia, junto a pequeñas y enrevesadas callejuelas que revelan su pasado árabe.

Huéscar guarda además un extenso patrimonio de casas-cuevas, que replegadas al otro lado del río han mantenido prodigiosamente su escenario y apariencia originales, y que hoy son objeto de magníficos proyectos de rehabilitación, en una decidida apuesta por el desarrollo de un turismo rural respetuoso y sostenible.

El circuito aquí propuesto se inicia en la esquina sur de la Plaza Mayor, lugar de reunión y encuentro desde antaño. Desciende hacia el arbolado Paseo de Santo Cristo, donde se encuentra la Casa de los Penalva con su hermosa fachada de estilo modernista. Llega al Arco de Santo Cristo, que fue puerta de entrada a la villa medieval, y dónde los vestigios de la Torre del Homenaje, dan testimonio de la desaparecida Alcazaba. A continuación se adentra en la antigua Judería, serpenteando por la Calle de las Tiendas, el Callejón de Santa Ana (que acogió en otro tiempo un beaterio), la Calle Ceballos, y la Calle Nueva (antiguo foso exterior de la muralla), hasta volver a la Plaza Mayor, en su esquina norte.

El recorrido continúa por la Calle Comercio y la Calle Campanas, hasta alcanzar la Casa Parroquial, reconocible por el escudo de su fachada. Desde allí se encamina por el Callejón de la Morería hasta la Calle Alhóndiga, donde se erige la Iglesia de Santiago, de peculiar estilo gótico, y que fue construida sobre una antigua mezquita. Posteriormente cruza la Placeta de Maza, lugar de sesteo de bestias y cruce de cañadas en otros tiempos, y donde se ubica la Casa de los Maza, una notable casa señorial blasonada del siglo XVI.

A continuación recorre la sempiterna Calle de Santiago, coronada por una pequeña plazoleta en la que se alza un monumento construido con piedras de molino, en homenaje a la industria oleícola de Huéscar. Esta zona se conoce como el Humilladero, lugar donde claudicaron los moriscos, y actual punto de despedida de las Santas Alodía y Nunilón en su retorno, cada año, a la ermita situada a los pies de La Sagra, emblemática montaña que con sus más de 2381m culmina toda la región.

El circuito regresa de nuevo en dirección a la Calle Mayor para alcanzar la Placeta Santo Domingo, que alberga un antiguo convento dominico, transformado en su día en teatro. Continúa por las calles de Santo Domingo, Abades, Warte y Ángel, hasta encontrar, de nuevo en la Calle Mayor, la Casa de los Peralta, la familia de Mariana Pineda. En este lugar también se encuentra la monumental Colegiata de Santa María, crisol de estilos arquitectónicos que reflejan sus distintas fases de construcción. La belleza de sus bóvedas, la sobriedad de su torre inacabada, y el ornamento de su puerta mayor, le confieren una magnificencia que convierten a la Colegiata en el más preciado tesoro arquitectónico de Huéscar.

Seguidamente el itinerario bordea la Placeta y la Ermita de la Aurora, y recorre la Calle Morote, zona comercial y principal vía de salida del saturado centro urbano. Desde la Calle Damas se llega a la Calle San Francisco, cuyo nombre proviene de su antiguo convento, destacado centro de estudios filosóficos y teológicos en el siglo XVII, y del que permanecen algunos vestigios. Gira en la avenida de Andalucía para, tras atravesar las Calles Maestro García Lacal y San Vicente de Paúl, salir a “Los Sifones”, un peculiar tramo de calle escalonado con barandilla, que marca el antiguo acceso a la ciudad en el siglo XVIII. Se dirige, nuevamente por la Calle Morote, a la Ermita de la Soledad, (antigua Ermita de San Sebastián).

El último y extenso tramo del circuito recorre la zona de servicios (Pabellón de deportes, Biblioteca, Colegios etc.). Bordea la Plaza de Santa Adela, que alberga el animado Mercado de Abastos, donde se pueden encontrar los reputados embutidos y el excelente Cordero Segureño de la zona. Remontando la Calle Pocotrigo alcanza la Avenida de Granada, dominada en gran parte por el Parque Municipal Rodríguez Penalva, un gran jardín de estilo romántico con preciosos rincones, en el que nos puede sorprender alguna que otra ardilla, y que asume el valioso menester de “pulmón verde“ para la ciudad. El final del recorrido, a través de las calles Ingeniero Vicente González y San Cristóbal, irrumpe de nuevo en la Plaza Mayor, desde la que merece la pena acercarse a las vecinas tabernas locales, para compartir su bullicio y probar el vino “picoso” de la tierra, acompañado de unas ricas “secas”, las típicas tortas de cañamones de Huéscar.


 
Financiado por la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, y la Cofinanciación de la Unión Europea.

 
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